sábado, 25 de octubre de 2008

NOTAS DEL IDIOMA (71)

NOTAS DEL IDIOMA (71)

“Quienes hoy se rebanan los sesos preguntándose si el presidente Uribe será de nuevo candidato en 2010 (…)”. (El Colombiano, 5a, 12/08/08, columna del señor Carlos Andrés Pérez).

Veamos los sentidos del verbo rebanar: 1. Hacer rebanadas algo o de algo. 2. Cortar o dividir algo de una parte a otra. 3. Cortar algo separándolo del todo del que forma parte.

No parece tarea fácil, en vista de estos significados, que alguien “se rebane los sesos”, o sea, que se corte el cerebro en tajadas. Hay que recurrir a otro verbo, parónimo* de rebanar, que es devanar, cuyas acepciones son: 1. Ir dando vueltas sucesivas a un hilo, alambre, cuerda, etc., alrededor de un eje. 2. Transformar en ovillo una madeja. Además de estas acepciones existe la locución verbal de uso coloquial “devanarse [o estrujarse] los sesos” que significa ‘cavilar o pensar mucho’. Eso fue, seguramente, lo que pretendió expresar el respetado columnista de El Colombiano.

Etimología

Los orígenes de los verbos rebanar y devanar son muy diferentes; veámoslos:

Rebanar proviene del latín rapinare ‘quitar’, de rapina ‘rapiña, robo, pillaje, rapto’, de rápere ‘rapar, arrebatar, tomar precipitadamente’. Otros autores afirman que rebanar y rebanada son probablemente alteraciones de rabanar y rabanada, derivados de rábano (rabanar: partir el rábano en tajadas).

Por su parte, devanar se originó en el latín vulgar depanare ‘arrollar hilo en ovillo o carrete’, del latín panus ‘hilo de trama puesto en la devanadera’, del griego panos ‘tejido, hilo para tejer’, de la raíz indoeuropea pan- ‘tejido’.

Existe otro verbo parónimo de rebanar y con el mismo origen: rebañar, poco usado ya, que tiene dos significados: 1. Juntar y recoger algo sin dejar nada. 2. Recoger de un plato o vasija, para comerlos, los residuos de algo hasta agotarlo. Ejemplo: “Cuando terminó de comer la carne, rebañó la salsa con un trozo de pan”.
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Concepto del autor Juan Aroca Sanz (Diccionario de atentados contra el idioma español, Madrid: Ediciones del Prado; 1997. p. 3) sobre el uso de la expresión 'a base de': “Podemos usar a base de en muchas construcciones, siempre que equivalga a a fuerza de. Por ejemplo: A base de paciencia (= a fuerza de paciencia) lo consiguió). O cuando indique que una cosa se funda en otra: Le pusieron un tratamiento a base de penicilina. Pero debemos evitar su empleo en sustitución de basado en, fundado en. Decir: Hemos redactado un informe a base de los datos que nos proporcionó el auditor suena horrible y no es correcto. En estos casos debemos decir: Un informe basado en, o fundado en, los datos (…)”.
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*Parónimo: se dice de cada uno de dos o más vocablos que tienen entre sí relación o semejanza por su etimología o solamente por su forma o sonido.
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Una lengua desaparece en el mundo cada 15 días:
http://www.elcastellano.org/noticia.php?id=537

Breve diccionario de colombianismos:
http://www.elcastellano.org/noticia.pho?id=521
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Federico Díaz González
Editor de Iatreia
http://www.notasdelidioma.blogspot.com/

martes, 7 de octubre de 2008

NOTAS DEL IDIOMA (70)

“Por eso cree probable que las especies suben igual en otras montañas con similares biomas (…)”. (El Colombiano, 4b, página de Ciencia).

Cuando se habla de “acciones pensadas como dudosas, posibles, necesarias o deseadas, se usa el verbo en modo subjuntivo. Dicho modo, según Álex Grijelmo (El genio del idioma, Madrid: Taurus; 2004. p. 150) “nos refleja una conjetura, algo irreal por el momento (…)”.

Sobre la base de esta información parece más apropiado usar el subjuntivo en la frase citada, así: “(…) cree probable que las especies suban igual (…)”.
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“[la tortícolis] puede ser el resultado de accidentes fortuitos”. (El Colombiano, 5c, 06/07/08).

¿Hay algún accidente que no sea fortuito, es decir, que no ocurra ‘inopinada y casualmente’ sin haber pensado en ello y sin esperarlo? No parece que lo haya a la luz de la segunda y tercera acepciones de la palabra “accidente” en el DRAE: ‘suceso eventual que altera el orden regular de las cosas’, ‘suceso eventual o acción de que involuntariamente resulta daño para las personas o las cosas’. Entonces, la expresión "accidente fortuito" es redundante.

Etimología

La palabra “fortuito” proviene del latín fortúitus, de fors, fortis ‘suerte, casualidad’. Del mismo origen son: fortuna, afortunado, infortunio e infortunado. En último término estos vocablos se derivan de la raíz indoeuropea bher- a través del griego pherein y del latín fero, todas las cuales significan ‘llevar’.
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“Expertos en seguridad alimenticia llegaron a un acuerdo inédito (…)”.

Los adjetivos “alimenticio” y “alimentario” tienen una acepción en común: ‘perteneciente o relativo a la alimentación’. Por ello, el término “alimenticia” está bien usado en la frase en mención. Cabe, sin embargo, recordar que de estos dos adjetivos solo “alimenticio” significa ‘lo que alimenta o tiene la propiedad de alimentar’.
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“A las 6:30 a.m. se presentó el accidente que le costó la vida a 13 personas (…)”. (El Colombiano, pie de foto, 9a, 31/07/08).

Hay dos errores en este pie de foto: el primero consiste en no haber espaciado entre las letras “a” y “m”. La separación es necesaria porque cada letra representa una palabra diferente: ante merídiem. El segundo es la falta de concordancia entre el artículo “le” y el dativo (complemento indirecto) plural “trece personas”. Lo correcto es “les”: "les costó la vida a 13 personas".
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“Trate el caballo con dignidad, cariño y respeto. Los ejemplares participantes deben de estar en óptimas condiciones de salud”. (El Colombiano, 1b, 02/08/08).

El verbo “deber” seguido por la preposición “de” (deber de), como se usó en esta frase, indica ‘probabilidad, duda o sospecha’. Como ese no era el caso, pues obligatoriamente los caballos debían estar en buenas condiciones para la cabalgata, lo correcto es omitir la preposición y escribir: “(…) los ejemplares “deben estar” en buenas condiciones (…)”.
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Título en el artículo sobre tuberculosis, página 32 del periódico Alma Máter, edición 568, agosto de 2008: “Dos billones de personas padecen tuberculosis”.

Dos billones es 2.000.000.000.000. Es imposible que haya dos billones de tuberculosos porque el total aproximado de la población mundial es de solo 6.700.000.000. Preguntémonos: ¿qué porcentaje de dos billones es la población mundial? La respuesta, obtenida mediante una sencilla regla de tres, es 0,33%. El error del título en Alma Máter es la traducción literal de la palabra inglesa billion por la española “billón”. La traducción correcta de billion es “millardo” que equivale a 1.000.000.000. Entonces, el titular corregido quedaría así: “Dos “millardos” de personas padecen tuberculosis”.
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Una tesis original sobre el verdadero origen de las lenguas romances: http://www.elcastellano.org/ns/edicion/2008/septiembre/latin.html
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Federico Díaz González
Editor de Iatreia
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jueves, 25 de septiembre de 2008

NOTAS DEL IDIOMA (69)


“Si le van a operar sus ojos (…)”. (El Colombiano, 5c, 06/07/08. Anuncio de una clínica oftalmológica).

“A sus 5 años y medio descresta por su facilidad [para el ajedrez]”. (El Colombiano, 6d, 06/07/08).

El posesivo “sus” es innecesario en ambas citas; en la primera, porque es obvio que a nadie le pueden operar los ojos ajenos, y en la segunda, porque no cabe duda de que se alude a la edad de la protagonista de la noticia. Por lo tanto, en ambos casos hubiera sido más apropiado el artículo definido “los” que el posesivo “sus”.

Sobre ese posesivo innecesario dice Alex Grijelmo en su obra Defensa apasionada del idioma español (Madrid: Grupo Santillana de Ediciones; 1998. pp. 150-151): “Es un calco del inglés y se está esparciendo por las malas traducciones. (…) El genio del español prescinde de estas partículas egocéntricas y así un futbolista se ha lesionado en ‹‹la›› pierna derecha y no en ‹‹su›› pierna derecha, y podemos invitar a que alguien venga ‹‹a casa›› y no ‹‹a nuestra casa››. Y jamás decimos me duele ‹‹mi›› cabeza”.
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“La verdad espera por Karina”. (El Colombiano, 14a, 29/06/08).

La expresión “espera por” es un anglicismo surgido de la traducción literal de to wait for. La traducción correcta es: “La verdad “espera a” Karina”.

“La creciente participación de empresas antioqueñas en la economía internacional está estimulando la demanda por información actualizada sobre América Latina y por profesionales con especializaciones en ciencia y tecnología”. (El Colombiano, columna del señor Rodrigo Botero, 4a, 05/06/08).

La preposición “por” se debe cambiar en ambos casos por “de”, así: “(…) la demanda “de” información” y “(…) la demanda “de” profesionales (…)”.
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“El problema de los cocheros no es solo por el transporte de escombros, a ello se suma el maltrato a los animales, la utilización de menores de edad y (…)”. (El Colombiano, 16a, 16/06/08).

En esta frase hay varios complementos directos (acusativos): el maltrato, la utilización de menores, etc. Por lo tanto, el verbo debe concordar con ellos en plural: “(…) a ello “se suman” (…)”.

Etimología

La palabra "escombro" significa ‘desecho, cascote de edificación’. Se deriva del latín excomborare ‘sacar estorbos’, del celta cŏmbŏros ‘amontonamiento, obstáculo’, compuesto por com- ‘juntamente’ y bero ‘yo llevo’.
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“(…) le brindaremos la oportunidad a las personas para que nos cuenten lo que ven (…)”. (El Colombiano 1b, 15/06/08).

El complemento indirecto (dativo) en esta frase es un plural: “las personas”; por lo tanto, el artículo que a ellas se refiere debe ir en plural: “(…) “les” brindaremos (…)”.


“(…) y al revés, entre los más pobres son pírricas las posibilidades de ascender en la escala educativa (…)”. (El Colombiano, columnista Sonia Gómez, 4a, 09/06/08).

Probablemente la respetada columnista quiso expresar la idea de “mínimas” o “remotas” posibilidades de ascender, pero para ello no es apropiado el adjetivo “pírricas”; este significa que una victoria se obtuvo a un costo tan enorme para el vencedor que en la práctica equivalió a una derrota.
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Hallan el primer documento escrito en castellano. Pueden leer este artículo en http://www.elcastellano.org/noticia.php?id=704


Federico Díaz González
Editor de Iatreia
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martes, 9 de septiembre de 2008

NOTAS DEL IDIOMA (68)


“En particular me pareció detestable la actitud y las palabras de Gustavo Petro”. (El Colombiano, columna de la señora Sonia Gómez, 14a, 16/06/08).

Hay un error de concordancia porque la columnista alude a dos complementos directos (acusativos): “la actitud y las palabras”; por lo tanto, la inflexión verbal y el adjetivo deben ir en plural: “(…) me parecieron detestables (…)”.
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“Dos estudios revelaron porqué los rasgos antisociales de la personalidad persisten”. (El Colombiano, 6b, 24/06/06). “Ahora (…) profundizaremos en el por qué de los hechos (…)”. (El Colombiano, 1b, 15/06/08).

Estas dos frases incurren en errores opuestos: en la primera se usó porqué en vez de por qué, y en la segunda, por qué en lugar de porqué.

La locución adverbial por qué se usa para interrogar por la razón, la causa o el motivo de algo; por su parte, el sustantivo masculino porqué indica la causa, razón o motivo. Entonces las citas corregidas quedan así:

“Dos estudios revelaron por qué los rasgos antisociales de la personalidad persisten”. Y “Ahora profundizaremos en el porqué de los hechos”.

A por qué y porqué se les agrega la conjunción causal porque la cual significa ‘por causa o razón de que’.

Resumamos con un ejemplo el uso de estas tres expresiones: ¿Por qué hay tantos fracasos escolares? Porque no se estudia lo suficiente. O bien: El porqué de tantos fracasos escolares es el poco estudio.

Porque también puede funcionar como conjunción final con el sentido de para que. Ejemplo: Todos marchamos porque liberen a los secuestrados.
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“Por cada infracción mayor o igual a 8 salarios mínimos (…)”. (El Colombiano, 11a, 20/06/08).

Hagamos el ejercicio de omitir las palabras “o igual”; queda entonces la construcción “mayor a” que es errónea. Dice don Manuel Seco, de la RAE: “Mayor se construye con que: Una superficie tres veces mayor que la de Europa.

La frase se puede corregir de varias maneras; entre ellas: “Por cada infracción igual a 8 salarios mínimos o más (…)”. O bien, “Por cada infracción equivalente al menos a 8 salarios mínimos (…)”.
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“Tal vez la ejecución más polémica y debatida del alcalde Sergio Fajardo fue la realización de las pirámides ubicadas en la Avenida Oriental”. (El Colombiano, Generación, p. 18, 06/07/08).

En esta frase hay, a mi modo de ver, una doble redundancia porque las palabras “ejecución” y “realización”, por una parte, y “polémica” y “debatida”, por otra, expresan ideas afines. Mi propuesta para corregir las redundancias y, por ende, acortar la frase es la siguiente: “Tal vez la obra más polémica del alcalde Sergio Fajardo fueron las pirámides de la Avenida Oriental”.

Escribió don Antonio de Nebrija*, en 1492, en su Gramática española, lo siguiente sobre las frases innecesariamente largas: “Macrología es cuando se dize alguna luenga sentencia, que comprehende muchas razones no mucho necesarias, como diziendo: después de idos los embaxadores fueron a Carthago, de donde, no alcanzada la paz, tornaron se a donde avían partido; porque harto era decir: los embaxadores fueron a Carthago e, no impetrada la paz, tornaron se. E llámase macrología, que quiere dezir luengo rodeo de razones e palabras”.

*Citado por Alex Grijelmo, Defensa apasionada del idioma español, Madrid: Taurus; 1998. p. 214.
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Juegos Olímpicos: Pekín y no Beijing. Lea este artículo en http://www.elcastellano.org/noticia.php?id=702


Federico Díaz González
Editor de Iatreia
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lunes, 25 de agosto de 2008

NOTAS DEL IDIOMA (67)


¿Quién mordió a quién?

“Trasladan a Medellín a niño que mordió una culebra mapaná”. “(…) al niño AVP, de 8 años, a quien mordió una serpiente mapaná”. (El Colombiano, 8a, 26/07/08).

Según la primera cita, el niño fue el victimario y la mapaná, la víctima. En la segunda las cosas se aclaran: fue el niño el mordido. Es este un buen ejemplo de los errores en que se puede incurrir cuando se habla o escribe descuidadamente.

Según el Nuevo diccionario de colombianismos del Instituto Caro y Cuervo, la mapaná (Bothrops atrox) es la serpiente más venenosa de Colombia. No trae este diccionario información etimológica sobre dicha palabra, la que no está registrada en el DRAE, aunque sí lo está mapanare como ‘culebra muy venenosa de Venezuela (…)”.
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“Ya son 19 las versiones de la feria [Colombiamoda] que dicta las tendencias para final de año”. (El Colombiano 1a, 29/07/08).

Las sucesivas oportunidades en que se lleva a cabo un evento no se llaman versiones sino ediciones. Dice así la séptima acepción de esta última palabra en el DRAE: ‘Celebración de determinado certamen, exposición, festival, etc., repetida, con periodicidad o sin ella’.

Etimología

Edición proviene del latín editio, editionis ‘acción de producir o proclamar’, de édere ‘producir, proclamar, publicar, empujar hacia fuera’, de e- ‘hacia fuera’ + -dere, de dare ‘dar’, del indoeuropeo dō- ‘dar, poner, colocar’. Por su origen en el término dō-, edición está emparentada con muchas palabras, por ejemplo: anécdota, antídoto, dádiva, adición, perder, posdata, vender, etc.
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“A esta empresa [Kaltex] se le considera el primer proveedor extranjero en el mercado colombiano”. (El Colombiano, 19a, 20/07/08).

El uso de le en lugar de la para referirse a un complemento directo de género femenino (empresa) es un ejemplo del error llamado leísmo. Lo correcto es: “A esta empresa [Kaltex] se la considera (…)”.
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“(…) identificaron una proteína que obra como un clutch para el motor rotatorio que impulsa el flagelo bacterial (…)”. (El Colombiano en el artículo titulado “Vehículos en miniatura: las bacterias tienen clutch”).

En español tenemos la palabra embrague para traducir clutch. En cuanto a bacterial, es una traducción literal e incorrecta del inglés bacterial. La traducción correcta es bacteriano. Por eso un conocidísimo jabón no se debiera promocionar como antibacterial sino como antibacteriano.

Etimología

La palabra bacteria viene del griego baktēría ‘palo, bastón, vara’, del indoeuropeo bak- ‘palo, vara’. De bak-, con la terminación diminutiva latina –illum, se formaron las palabras bacilo e imbécil.
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“La verdad ni ésta ni otra reforma política tendrán sentido mientras sus voceros lo que llevan en el alma es un sectarismo dinosáurico (…)”. (El Colombiano, columnista Sonia Gómez, 14a, 16/06/08).

En mi opinión, hubiera sido preferible usar en esta frase, para las dos inflexiones verbales resaltadas, el modo subjuntivo con el que “se expresan acciones dudosas, posibles, necesarias o deseadas”; con ese cambio quedaría así: “(…) mientras sus voceros lo que lleven en el alma sea un sectarismo (…)”.

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Federico Díaz González
Editor de Iatreia
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jueves, 14 de agosto de 2008

NOTAS DEL IDIOMA (66)

“El Ejército Israelí, por su parte, perdió esa áurea de fuerza “casi” invencible en Oriente Medio”. (El Colombiano, 12a, 17/07/08, despacho de la Agencia EFE).

La palabra áurea es la forma femenina del adjetivo áureo, que significa (DRAE) ‘de oro, parecido al oro, dorado’. Se usa más en el lenguaje poético. Se deriva del latín aureus, de aurum ‘oro’, de aura ‘brillo’.

La palabra correcta en la cita hubiera sido aura, derivada de idéntico término tanto en latín como en griego; en este último idioma se derivó de áein ‘soplar’. De sus varias acepciones, la que nos interesa para la cita en mención es ‘favor, aplauso, aceptación popular, crédito, prestigio’. O sea: “El Ejército Israelí (…) perdió esa aura de fuerza “casi” invencible (…)”. Otras acepciones de aura son: 1. Viento suave y apacible. 2. Atmósfera espiritual que emana de alguien o algo y lo circunda. Ejemplo (Diccionario del español actual): “(…) irradió siempre un aura de amable gravedad”. 3. En parasicología: irradiación luminosa que rodea a los seres vivos o a los objetos, solo perceptible por los individuos dotados de sensibilidad especial. 4. En medicina: sensación o fenómeno particular que anuncia o precede a una crisis de epilepsia o de alguna otra enfermedad.
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“(…) y puso en libertad a Samir Kuntar, (…) decano de los presos libaneses en cárceles sionistas (…)”. (El Colombiano, 12a, 17/07/08, despacho de la Agencia EFE).

El adjetivo sionista significa ‘perteneciente o relativo al sionismo, partidario del sionismo’. Y el sustantivo sionismo significa ‘aspiración de los judíos a recobrar Palestina como patria, movimiento internacional de los judíos para lograr esta aspiración’.

Entonces, las cárceles de Israel no son sionistas sino israelíes porque el adjetivo que designa lo perteneciente o relativo a este país de Asia es israelí. Sin embargo, el corresponsal de EFE pudo estar usando el adjetivo sionista como un disfemismo, o sea, con la misma connotación peyorativa que le dan los palestinos opuestos al Estado de Israel y que luchan en su contra.

Veamos lo que dice el Diccionario del español urgente de la Agencia EFE sobre algunas palabras relativas a Israel, su idioma, sus habitantes y la religión de la mayoría de ellos:

“Hace ya tiempo, se planteó en la redacción de EFE la duda sobre el exacto significado de las voces hebreo, israelí, judío e israelita, y el Departamento de Español Urgente, tras consultar con su Consejo Asesor, recomienda lo siguiente: los términos hebreo, judío, israelí e israelita no son sinónimos: hebreo es la lengua del pueblo judío. Por extensión se aplica a los hablantes de dicha lengua. La palabra judío designa a un pueblo o comunidad religiosa. No es una raza. Israelí es el gentilicio del estado de Israel. Puede emplearse el término israelita para designar a los judíos de todo el mundo y se emplea, especialmente, al hablar de judíos practicantes (…). Los términos israelita, judío y hebreo sí son intercambiables en ciertos contextos, aunque conviene seguir las explicaciones anteriores. No ocurre así con israelí, ya que hay cristianos, musulmanes o ateos israelíes”.
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“(…) de que los daños causados a nuestro hábitat tienen graves repercusiones en todas las especies y que, a futuro, las nuevas generaciones van a recibir (…)”. (El Colombiano, Editorial, 5a, 20/06/08).

La profesora de Español y Literatura Soledad Moliner respondió lo siguiente a una consulta sobre el uso de la expresión “a futuro” (Pida la palabra. Bogotá: Aguilar; 2006. p. 165): “La considero una necedad, un tic sin razón de ser. El idioma es a veces caprichoso, pero en medio de todo lo recorre una vena lógica. ¿Diría usted ‹‹a pasado››? (‹‹A pasado›› las cosas eran mejores). ¿O ‹‹a presente››? (‹‹A presente›› estamos vendiendo bien). Esperamos que ‹‹a futuro›› se extinga esta moda propia de ejecutivos con pobres bases lingüísticas”.
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Federico Díaz González
Editor de Iatreia
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jueves, 17 de julio de 2008

NOTAS DEL IDIOMA (65)


“La Clínica (…) busca entregar los mejores y más óptimos servicios de salud”. (El Colombiano, 11c, 1 de abril de 2008).

El comparativo y el superlativo de bueno son, respectivamente, mejor y bonísimo, aunque muchos hablantes cambian este último por buenísimo. Existe también un superlativo de uso culto: óptimo. Dichos superlativos expresan la idea de que algo es inmejorable. Por lo tanto, no admiten el adverbio comparativo más. La frase citada, amén de incorrecta por incluir tanto el comparativo como el superlativo de bueno, incurre en el error de incrementar este último. Hubiera bastado con escribir: “La Clínica (…) busca entregar servicios óptimos de salud”.

Hay dos formas de expresar la búsqueda de la mejor manera de llevar a cabo una actividad: optimación y optimización; los respectivos verbos son optimar y optimizar.

Etimología

Óptimo se derivó del latín optimus ‘el mejor, excelente’, y este, a su vez, del indoeuropeo op-tamo-, superlativo de op- ‘producir mucho, trabajar’. De la misma familia etimológica, por provenir de op-, son las siguientes palabras: opus (obra que se numera con relación al conjunto de la producción de un compositor), ópera, opúsculo (obra científica o literaria de poca extensión), opulento, opíparo, optimista, acopio, copia y copioso.
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“La Clínica (…) es una entidad comprometida que busca mejorar la capacidad resolutiva y una mayor integralidad”. (El Colombiano, 11c, 1 de abril de 2008).

La palabra integralidad no está registrada en el DRAE, ni siquiera como avance para la 23ª edición. Tampoco lo está en el Diccionario del español actual. Sin embargo, es de amplio uso como lo demuestra una búsqueda en las páginas de Google en español, el 6 de abril de 2008, que dio como resultado 219.000 citaciones, entre ellas las siguientes: “¿En qué consiste la integralidad de los derechos humanos?” “Evaluación de la calidad e integralidad de la atención a los pacientes diabéticos (…)”. “Del relacionismo a la integralidad: la comunicación oral en los cursos de español (…)”. “Destacan la integralidad de las labores de recuperación del municipio Río Cauto”. “Derechos ambientales en perspectiva de integralidad”. “Integralidad: características del plan “Bogotá Positiva”. “Resaltan integralidad de la estrategia antidrogas peruana”.

De la lectura de algunas de estas páginas se puede concluir que un proyecto o programa o enfoque se caracteriza por su integralidad cuando abarca los diferentes aspectos del asunto al que se refiere.

“El genio del idioma es analógico” dice Alex Grijelmo en su obra El genio del idioma. Analogía es, en lingüística, (DRAE) “Creación de nuevas formas lingüísticas o modificación de las existentes, a semejanza de otras”. Por esa analogía, integralidad se derivó del adjetivo integral, como letalidad de letal, mortalidad de mortal, fatalidad de fatal, casualidad de casual, finalidad de final, etc. Sin embargo, no se puede olvidar que la misma idea de 'abarcar todas las partes de algo' se puede expresar con el sustantivo integridad, que es la 'cualidad de íntegro', adjetivo cuya primera acepción es 'que no carece de ninguna de sus partes'. Entonces, integralidad no es otra cosa que un sesquipedalismo (alargamiento innecesario de una palabra) ampliamente difundido.
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Refiriéndose a una mujer con tracoma, escribe un columnista de El País, de España, lo siguiente en su artículo titulado “Se aguan los ojos de los arroceros” (Suplemento Generación de El Colombiano, 18 de mayo de 2008): “(…) ha sufrido durante años las terribles molestias del tracoma en los ojos, que le hacían llorar continuamente y le estaban conduciendo irremediablemente a la ceguera”.

En este párrafo incurre el columnista dos veces en el error llamado leísmo, o sea, citando el Diccionario panhispánico de dudas, “el uso impropio de le(s) en función de complemento directo, en lugar de lo (para el masculino singular o neutro), los (para el masculino plural) y la(s) para el femenino que son las formas a las que corresponde etimológicamente esa función”.

La frase se corrige así: (…) que la hacían llorar continuamente y la estaban conduciendo irremediablemente a la ceguera”.
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Federico Díaz González
Editor de Iatreia
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